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"¿POR QUÉ AUMENTA EL SUPERÁVIT?"
CAÍDA DE INVERSIÓN PRIVADA

 
Por Andrés Asiain y Agustín Crivelli 27/07/2009 - www.pagina12.com.ar
 

La crisis financiera iniciada en Estados Unidos se propagó rápidamente a la economía real. La falta de crédito en las principales economías del mundo y el derrumbe del valor de los activos trajeron como consecuencia la caída en los niveles de demanda y, por ende, de producción. El resultado es el colapso del comercio internacional, acentuado por el renacer del proteccionismo en muchos países. De acuerdo con las estimaciones recientemente difundidas en un informe de la Organización Mundial de Comercio (OMC), los flujos globales de comercio caerán un 10 por ciento durante 2009, lo que representa la mayor contracción desde la Segunda Guerra Mundial. El informe señala, también, que la caída será sensiblemente mayor en el caso de los países desarrollados, y los datos difundidos por la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica (OCDE), que agrupa a los 30 países más ricos del planeta, parecen confirmarlo. Durante los tres primeros meses del año el valor de las exportaciones e importaciones de los países de la OCDE cayó 13,4 y 15,2 por ciento, respectivamente, varios puntos por encima del promedio mundial.

El declive del comercio internacional es aún más claro en el caso de las economías del G-7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido). Durante el primer trimestre de 2009 las exportaciones e importaciones de este grupo de países cayeron 22,8 y 16,8 por ciento, respectivamente.

Para América latina y el Caribe, la Cepal estima que en 2009 las exportaciones van a caer un 11 por ciento, mientras que en los primeros tres meses del año cayeron un 15 por ciento. En el primer cuatrimestre, Brasil redujo sus exportaciones e importaciones en un 17,5 y 24 por ciento, respectivamente. Mientras que en México las ventas externas se desplomaron un 30,5 por ciento, como consecuencia del agravamiento de la situación de la economía de los Estados Unidos, que acapara el 80 por ciento de las exportaciones mexicanas. La caída de las exportaciones, junto con la baja de la demanda interna, motivó el descenso de casi el 31 por ciento en sus importaciones.

En el caso de nuestro país, el comercio exterior muestra resultados similares a los de la mayor parte del mundo, pero como consecuencia de comportamientos bastante particulares. Por un lado, las exportaciones se redujeron en casi una quinta parte en esta primer mitad del año. Las ventas de productos primarios se vieron afectadas tanto por el derrumbe de su precio internacional, que se redujo un 16 por ciento en el primer semestre de 2009, como por la sequía y el acaparamiento especulativo de parte de la producción. Las de productos industriales, como consecuencia de la baja demanda mundial producto de la crisis. Pese a ello, el balance comercial arroja un muy abultado superávit, que casi duplica el obtenido en la primera mitad del año pasado. La razón de ello es el literal derrumbe de las importaciones, que caen por un valor cercano al doble de lo que lo hacen las exportaciones.

Si bien mucho se ha escrito y hablado sobre las recientes medidas proteccionistas del Gobierno, cabe decir que éstas no son suficientes como para dar cuenta de la baja de las compras en el exterior. Las licencias no automáticas y las medidas antidumping, si bien son importantes para evitar las importaciones de ciertos productos y fomentar su sustitución por empresas locales, no alcanzan para explicar la baja generalizada de las importaciones –que afecta también a muchos rubros que no están alcanzados por esas medidas–. Las menores importaciones se deben mayormente a la caída de la demanda agregada, especialmente de la inversión privada, que condujo a la retracción de la actividad económica.

Frente a la caída de las exportaciones, la economía argentina repite el histórico ajuste recesivo de sus cuentas externas aunque con modalidades novedosas. En este caso, la disminución del gasto interno no se debe ni al impacto en el salario de un shock devaluatorio, ni a la reducción del gasto público generada por algún plan de ajuste, típicos de épocas anteriores. En su lugar dos fenómenos, relativamente novedosos, explican gran parte de la retracción de la demanda. Por un lado, la decisión administrativa de muchas empresas transnacionales de posponer planes de inversión y producción en el país para mejorar el agujero en el balance de sus casas matrices generado por la crisis mundial. Por el otro, la postergación de gastos por empresas y sectores de altos ingresos para comprar dólares previendo altas ganancias por la devaluación del peso.

El elevado peso del capital extranjero y la apertura financiera, que abre la puerta a la fuga de capitales especulando con la depreciación del peso, son una pesada herencia que no ha sido revertida en los últimos años. La experiencia reciente deja al desnudo las peligrosas consecuencias de ello.

* Economistas e investigadores del Cemop, Fundación Madres de Plaza de Mayo.


 
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